NIÑOS DISTRAÍDOS E IMPULSIVOS CON O SIN DIAGNÓSTICO DE TDAH

 Tengas o no tengas el diagnóstico de TDAH, la solución a los síntomas de inatención e impulsividad es la misma y no siempre es la medicación (yo diría que nunca). La cuestión no es buscar una etiqueta para medicar y estigmatizar al niño, sino buscar soluciones para cada síntoma y cada niño. Porque no hay un niño igual, tampoco hay un tratamiento igual. El TDAH no se adquiere como un "virus". Todavía no está clara su causística. Lo que sí sabemos es que hay pautas generales a seguir que funcionan en general y pautas concretas para cada caso que son únicas en cada familia. Yo soy profesional del tema y además tengo un hijo diagnosticado de TDA, por eso sé que no hay un tratamiento igual aunque sí pautas generales para entornos generales (escuela, amigos...) y pautas concretas para entornos familiares e íntimos. 

Mi experiencia me dice que con la llegada de la adolescencia, los síntomas impulsivos empeoran pero es la etapa donde el cerebro está evolucionando hacia el mundo adulto y por tanto la que nos da la oportunidad de mejorar el manejo que el niño hace de sus emociones y su relación con el entorno. Si esto se hace bien, no tiene por qué ser un adulto sintomático, al contrario. 

 El problema a veces es la incomprensión que sufren las familias. Yo misma tengo experiencias negtivas tanto en el colegio como en sanidad. Hay una profesora de mi hijo (diagnosticado de TDAH por la Unidad de Salud Mental Infanto Juvenil de Huesca) que se niega reiteradamente a poner en marcha las adaptaciones curriculares que se le hn pedido (como ponerle al principio de la clase, examenes más cortos...) porque ha decidido no creerse que el niño padece un trastorno. Hoy mismo he estado en pediatria y la médico, a los dis minutos de estar en su consulta, poco menos que me ha dicho que no sabía educar a mi hijo, levantando la ceja ante el diagnóstico de TDAH. Es desesperante y muy triste.

Yo no medico a mi hijo porque no creo que esa sea la solución para el. Creo que con medidas psicosociales y educativas el niño puede adaptarse perfectamente a su entorno. Pero necesito ayuda de TODOS agentes educativos y el entorno sociocultural de mi hijo. Si padres y madres nos sentimos culpabilizados, no acudiremos a pedir ayuda y nuestros hijos quedarán sin ella. No es mi caso, pero entiendo que ocurra.

El alumnado con TDAH tiene sus peculiaridades y en el contexto de un aula de 25 o de 30 alumnos crea problemas. Es complicado atenderlo, manejar su conducta y manejar sus dificultades principales.

En el caso del TDAH, los niños presentan dos síntomas diana: por un lado las dificultades para mantener la atención, centrarse en los detalles y abstraerse de todo lo que ocurre en el aula… que es mucho y más atrayente que las explicaciones o las tareas que están en la pizarra.

Por otro lado, su comportamiento hiperactivo e impulsivo: su dificultad de autocontrol, su exceso de energía que no se puede reprimir, en largas jornadas donde la conducta adecuada es permanecer sentado quieto y en silencio.

Pero a su vez, esos dos síntomas provocan un tercer síntoma definitivo: que sus dificultades le impiden o alteran significativamente la capacidad para funcionar adecuadamente o con la calidad esperada, en su rendimiento escolar o en su relación con los demás.

Pero a pesar de las características que estos niños presentan y de las dificultades para atenderlos adecuadamente en el aula, hay  pautas para atender a un alumno con TDAH, que todos los profesores de Educación Primaria y Secundaria pueden llevar a cabo.

Entender a tu alumno

Los profesores, como profesionales que son, deben tener un conocimiento relativamente profundo sobre este trastorno tan extendido en la escuela.

Cuando se conoce el TDAH, se entiende por qué parte del comportamiento que presenta este alumnado no es “mala educación” o “falta de normas”, aunque en algunos casos eso también está añadido. Sino que se trata de un trastorno neurobiológico que explica gran parte de la forma de actuar de estos niños.

“El secretario de agenda”

La misión del alumno ayudante es recordarle algunas pautas habituales de clase, como anotar los deberes para el día siguiente, tocarle el hombro cuando no esté trabajando o no esté atendiendo para centrarlo; no molestarlo mientras se trabaja en clase y animarlo a trabajar. También le puede ayudar en alguna tarea que no sepa realizar.

Segmentar las tareas

Es posible que un niño con estas características no sea capaz de afrontar 7 u 8 ejercicios seguidos. Pero si le pides que realice solo dos tareas del total, y que una vez realizadas se levante de la mesa y se acerque a enseñártelas, posiblemente sí pueda abordarlas.

Cuando las enseñe solo comprobarás que las ha realizado, no tanto si están bien o mal, salvo que sean errores muy evidentes. Cuando compruebes esas dos tareas, le animas a seguir con otras dos y que al terminarlas vuelva a enseñártelas.

Un cuaderno para todo

En Educación Primaria y por supuesto, en Educación Secundaria, se ha generalizado el uso de un cuaderno para cada asignatura. Para los niños que padecen TDAH, disponer de varios cuadernos suele ser una situación complicada de manejar  y que provoca desorganización.

En estos casos la medida del cuaderno único es muy sencilla pero efectiva con el alumnado con TDAH. Consiste en reducir los cuadernos de todas las asignaturas a solo uno. En ese único cuaderno realizará todas las tareas. Tan solo tiene que indicar la fecha y el nombre de cada una de las asignaturas que realiza.

Más adelante, cuando tenga un dominio del cuaderno y adquiera otras habilidades de organización, se irán añadiendo cuadernos, pero de una manera progresiva.Elegir la pauta y útil de escritura

 

Lo ideal es que cada niño escriba en la pauta que le sea más cómoda. En general, las hojas cuadriculadas no les ayudan: para muchos de ellos suponen un motivo de confusión y desorganización. La doble pauta les puede resultar asfixiante… parece que, en términos generales, las hoja de una línea son las más adecuadas.

Lo mismo ocurre con el útil de escritura: escribir con lapicero tiene la ventaja de que se puede borrar, pero en ocasiones, es una herramienta que enlentece la escritura y requiere más esfuerzo. En algunos niños los bolígrafos de tinta de gel, les ayudan por tener una escritura más fluida. Si se equivocan, pueden colocar entre paréntesis los errores.

Suprimir enunciados

En muchos casos, las actividades de los libros contienen una gran cantidad de texto, en ocasiones, desproporcionada con la respuesta que se demanda. Para el alumnado con TDAH, que en la mayoría de los casos son especialmente lentos para escribir, es un plus de trabajo y de tiempo, poco productivo, que lo que hace es prolongar el tiempo dedicado a los deberes.

Habrás comprobado que no es eficaz como entrenamiento para mejorar la letra o la escritura, al contrario, el hecho de copiar grandes cantidades de texto, termina empeorando la presentación.

Es recomendable enseñarles cómo deben indicar correctamente las actividades: número de página y número del ejercicio.

Utilizar la pizarra de los deberes

El alumnado con TDAH de Primaria suele dedicar un número desproporcionado de tiempo a los estudios en casa, en detrimento de la necesidad de disfrutar de tiempo libre. Una de las razones es el número elevado de deberes que llevan cada tarde para casa. Al día siguiente los deberes vienen hechos, pero muchas veces no se conoce el coste que eso ha tenido: en tiempo, es enfados, conflictos…

Cuatro actividades pueden parecer pocas, pero cuatro actividades por cuatro o cinco asignaturas eleva el número de tareas. Para ello se propone que en el aula se utilice una pizarra o panel de los deberes. En el panel, un alumno que puede hacerse responsable, anota los deberes que ese día se están mandando por cada profesor. Puede hacerlo en una pequeña hoja de papel, de manera que los docentes podéis comprobar el número de actividades que llevan acumulados para el día siguiente y así controlar la cantidad de tarea.

Es posible que un profesor imparta sus asignaturas siempre en las últimas horas y para él nunca haya hueco para sus deberes: en ese caso, debería coordinarse con sus compañeros para que le respeten alguno de los días que imparte clase su cuota de tareas.

Adaptar los exámenes

Para bien o para mal, los exámenes escritos son el principal instrumento de evaluación. La realización de exámenes escritos suele ser igualmente un punto débil de los alumnos con TDAH. Estos son algunos ejemplos de adaptación:

·         Aumentar el tamaño de la letra y el espacio para responder, aunque suponga aumentar el número de hojas.

·         Presentar un ejemplo de resolución de la tarea que se demanda en cada actividad.

·         Simplificar el lenguaje empleado en los enunciados.

·         Presentar al alumno las hojas secuenciadas: en lugar de entregarle las dos o tres hojas de un examen, entregarle solo la primera, cuando termine, la segunda y así sucesivamente.

·         Secuenciarle las preguntas de examen: pedirle que responda solo a la primera o a las dos primeras; dejar que nos la enseñe; animarle a continuar con la tercera y cuarta… y así con las demás.

·         Si un enunciado incluye dos o más acciones, por ejemplo: enumera, subraya y clasifica, presentarle las acciones como enunciados independientes:

1.       Enumera…

2.       Subraya…

3.       Clasifica…

·         Rodearle o remarcarle algunas palabras clave de los enunciados de las preguntas: “responde”, “dibuja”…

·         Utilizar en algunos ejercicios formatos de respuesta breve: tipo test, verdadero-falso…

·         Dejar la posibilidad de realizar una evaluación oral de todos los contenidos o parte de ellos.

·         Utilizar otros instrumentos de evaluación debidamente ponderados: trabajo en clase, cuadernos, etc.

Además, la mayoría de los niños con TDAH ha estudiado para los exámenes y sabe más de lo que finalmente plasma en un examen escrito. Puedes reducir el número de preguntas de los controles, pero incluir siempre una primera pregunta… o pregunta final que puedes titular “qué has aprendido sobre el tema”; “qué otras cosas sabes sobre el tema”.

Refuerzo positivo

Los alumnos con TDAH suelen ser disruptivos: estresan al profesor y a los alumnos, interrumpen… especialmente si presentan hiperactividad. Si predomina el déficit de atención, suelen estar pendientes de otra cosa. La gran tentación es estar constantemente llamándoles la atención y recriminándoles, con las mejores palabras, cuando su comportamiento es inadecuado. La estrategia se hace con buena intención, pero al finalizar el día, un alumno con TDAH recibe, proporcionalmente muchos menos refuerzos positivos que negativos, a pesar de necesitarlos más.

Sin embargo, aunque parezca paradójico, debes intentar cambiar la estrategia y utilizar refuerzos positivos. Como refuerzos positivos puedes utilizar el prestarle atención cuando está atento o comportándose bien, nombrarlo, elogiarlo, felicitarlo, reconocerle su conducta adecuada, escribir anotaciones positivas en el cuaderno… Si su comportamiento es desatento, puedes llamar la atención de los que sí están atentos… para que se dé por aludido.

Los refuerzos positivos suelen aumentar la probabilidad de que una conducta se repita: si insistimos más sobre esto, aumentamos la probabilidad de que su comportamiento sea más adecuado.

 

Creado por esther claver